“Relatos que construyen identidad”: primer encuentro en la Escuela Nº 13 de Villa Lía

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Comenzó en la Escuela Nº 13 de Villa Lía el proyecto “Relatos que construyen identidad”, una propuesta de educación patrimonial que forma parte del programa Contar para Recordar, avalado por la Universidad Nacional de San Antonio de Areco para este segundo cuatrimestre.


El proyecto, coordinado por el Tec. en Turismo Rural Fabián González (FAUBA) y la Lic. Adriana Hernández, parte de una idea fundamental: las anécdotas también son patrimonio. Los relatos que pasan de abuelos a nietos, de vecinos a vecinos, guardan la memoria de cómo se formaron nuestros pueblos. Su continuidad depende de que alguien los escuche y los vuelva a contar, y por eso la escuela es el lugar ideal para recuperarlos.

Previo al comienzo de la jornada los chicos esperaban con curiosidad a estos dos visitantes que venían de otro pueblo: San Francisco de Bellocq. Fabián y Adriana les contaron historias de allá, como la de aquella vecina que donó tierras para las vías del ferrocarril, para mostrarles que cada pueblo tiene un origen hecho de personas concretas. Y los chicos respondieron contando las suyas: historias de sus familias y de sus vidas que nos conmovieron profundamente.

Este es solo el comienzo. “Relatos que construyen identidad” es una experiencia piloto que nace en Villa Lía con la idea de crear una forma de trabajo que otras comunidades rurales puedan replicar. Involucra a toda la escuela: los docentes reciben herramientas para trabajar el patrimonio inmaterial en el aula; vecinos de la comunidad compartirán sus anécdotas con los más chicos, del jardín y del primer ciclo; y los alumnos mayores las analizarán y las registrarán por escrito.

Luego, los estudiantes de la Escuela Secundaria de Bellocq transformarán ese material en una producción digital que será entregada a la comunidad de Villa Lía, para que estos relatos sigan circulando. Y si todo sale como esperamos, el año que viene los chicos de ambos pueblos podrán conocerse en persona.

Queremos agradecer de corazón a Mónica Domínguez, directora de la escuela, siempre presente y dispuesta, al profesor de Danzas Juan Manuel Esquivel y a la docente Lucrecia López. Su compromiso con los chicos y con la comunidad es impresionante, y es un verdadero placer trabajar junto a ellos. Desde el Museo vamos a seguir acompañándolos y colaborando en todo lo que esté a nuestro alcance.